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Enfermedad de Alzheimer

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Cuando alguien pierde su llave y no vuelve a encontrarla, no por eso realiza un acto de demencia; pero sí hay demencia cuando alguien deja de saber para qué sirven las llaves y cuando deja de realizar, cada vez con mayor frecuencia, prestaciones mentales de las que antes era dueño.
Enfermedad de Alzheimer

Esta sutil diferencia permite evitar el temor que implica para las personas mayores encontrarse con situaciones en las cuales advierten que se olvidan cosas, seguramente en la mayoría de las veces las personas habitualmente nos olvidamos de ciertas cosas, ocurre que cuando llegamos a determinada edad esos mismos olvidos que pasaban inadvertidos, comienzan a preocuparnos y a hacernos sufrir innecesariamente.


Esta enfermedad siempre reclama dos víctimas, el enfermo y quién lo cuida.

La demencia afecta al hombre en su inteligencia y la persona tiene dificultades para recordar y se encuentra perturbada la capacidad para entender las cosas, para discutirlas y enjuiciarlas.

Las personas con esta enfermedad van perdiendo distintas facultades como el raciocinio matemático y abstracto, el vocabulario, la capacidad de juicio y en algunos casos el habla, también la coordinación de diversas funciones.

A veces los primeros síntomas surgen repentinamente, y las personas cercanas advierten cambios desde los cuales manifiestan… “ya no es la misma persona”, en otros casos es la misma persona quién comienza a darse cuenta que algo no funciona… “leo y leo lo mismo, una y otra vez y siempre es algo nuevo”.

En los inicios de una demencia se advierten además confusión con las fechas, la persona no transmite un mensaje telefónico, apenas lo escucha lo olvida por completo.

Con el tiempo, algunas se vuelven apáticas y otras irritables, en el transcurso de la enfermedad las funciones afectadas son cada vez más profundas y se produce una involución en el desarrollo, la persona se vuelve cada vez más dependiente, y esa presión recae sobre la familia más cercana.


En algunos casos el recurso más saludable es la internación, aunque suele ser vivida por la familia con mucha culpa.

Genera fuertes sentimientos de ambivalencia, por un lado: la necesidad de brindarle una atención más adecuada y por el otro el tener que alejarse del contexto familiar.

Vale recordar que para poder ayudar a quienes nos necesitan, primero debemos estar en condiciones de hacerlo y por ello la salud de la familia es prioritaria e indispensable para poder ayudar a una persona con demencia.

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Lic. Estela Córdoba

Es Licenciada en Psicología, Especialista en Psicología Forense.

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Es Licenciada en Psicología, Especialista en Psicología Forense y Coach Ontológico

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Estela Córdoba es licenciada en psicología, especialista en el área forense y trabaja en adicciones desde hace más de 15 años. 
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Sandra Patricia Vicario
es licenciada en psicología, especialista en psicología forense y Coach Ontológico. 
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